Nos gusta la animación. We love toons. Somos Protoones.
2 Oct
Dentro de las actividades paralelas que organiza Animadrid, destacan los desayunos que sirven de encuentro entre los aficionados a la animación y los profesionales de este medio invitados al festival. Ayer martes tuvo lugar el tercero de estos desayunos al que asistieron directores de México, país invitado a esta edición del Festival.
El encuentro contó con la presencia de René Castillo, autor de Hasta los huesos, José Angel García Moreno, director de Catrina Posada y la gran piedra, Luís Gabriel Vázquez Hernández, autor de Vitrubio, y Leopoldo Best, quien coordinó la primera retrospectiva de cine de animación mejicana en 2002 y que ha servido de base para la muestra presentada este año en Animadrid.
En un ambiente muy distendido, los cuatro invitados explicaron la situación actual del cine de animación en México donde, históricamente, han predominado los proyectos surgidos de manera puntual y sin apoyos de los entes públicos. Pese a que cortos como El héroe de Carlos Carrera o Hasta los huesos han obtenido importantes premios y reconocimiento internacional, es muy difícil obtener ayudas para la producción de cortos de animación.
Sin embargo, esta falta de medios se ha visto compensada por la capacidad de aprendizaje autodidacta y la pasión puesta en sus proyectos que han mostrado numerosos directores a la hora de contar sus propias historias. De esta manera, hubo un acuerdo general en que la necesidad de superar todos estos problemas provocaba que surgieran productos finales de una mayor calidad.
A modo de ejemplo, René Castillo explicó como en el desarrollo de Hasta los huesos debían esperar a tener un mes de trabajo (unos 200 pies de película) para poderlo enviar al estudio de revelado quien devolvía el resultado al cabo de 15 días. Era un momento muy emocionante cuando, por fin, podían ver las escenas rodada hacia más de un mes. Aunque, a menudo, descubrían que había que rehacer escenas por problemas de cámara. Esta manera de trabajar, les obligaba a planificar y preparar meticulosamente el rodaje de cada escena, lo que repercutía finalmente en la calidad de la animación.
Sin embargo, parece que, con la aparición de las nuevas tecnologías, esta minuciosidad y esa pasión necesarias se está perdiendo por la facilidad que existe hoy en día de rehacer una toma o de arreglar ciertos errores en post-producción. El consenso final fue que las nuevas herramientas digitales no son buenas o malas, lo importante es saber aprovecharlas conociendo sus posibilidades pero, sobretodo, teniendo unos buenos fundamentos de las técnicas básicas de animación y pasión por el trabajo que se realiza.
En resumen, el desayuno fue una oportunidad excepcional de conocer de primera mano los conocimientos y la experiencia de estos artistas la animación.
Por último, recoger la recomendación de la presentación del documental Quirino Cristiani: The mistery of the first animated movies sobre la figura del argentino Quirino Cristiani pionero de la animación, responsable de la primera película de animación de todos los tiempos, El apóstol, en 1917 y del primer largometraje sonoro de animación, Pelúdopolis, en 1931. Una ocasión única de descubrir los origenes del cine de animación que tendrá lugar el próximo viernes a las 6 de la tarde.